¿Dónde está el espíritu navideño?
Nunca me ha gustado la Navidad. Siempre han sido unas fechas que me han entristecido y cada año me gustan menos. En realidad nunca he entendido por qué a algunas personas les gustan tanto estas fechas…
Son unas fiestas en las que impera el consumismo, en las que comes y cenas durante varios días y casi por obligación con personas con las que durante el resto del año casi ni hablas. Comidas de empresa (en las que se hacen) con compañeros con los que no te llevas bien…
Y eso si, regalos, muchos regalos… ¿Eso es lo único que nos importa? Durante días, por no decir meses, nos recorremos las calles, las tiendas, los centros comerciales comprando sin parar, llegando incluso a peleárnos por ese último juguete que sabemos que no será fácil encontrar si no nos hacemos con él.
Las calles (sólo las importante) se llenan de color con las luces navideñas y las ciudades se engalanan para recibir a los Reyes Magos, pero ¡qué gastos tan innecesarios…! La de cosas que se podrían hacer con ese dinero. No hace mucho hablaba sobre ello Noelia Martínez en su blog.
A mi me gustaría una Navidad diferente, en la que el mayor regalo fuera cenar con la gente que quiero, con mi familia, con esos amigos que de verdad demuestran serlo. Una Navidad en la que se apagaran las luces que adornan las calles y se “iluminaran” esos centros de salud que se caen a trozos o se construyeran esas necesarias Escuelas Infantiles. Una Navidad en la que las sonrisas no fueran postizas… Si fuera así, me gustaría que fuera Navidad todo el año, de lo contrario preferiría obviar estas fechas.
Respeto enormemente a todos aquellos a los que os parecen unas fechas entrañables, en las que todos somos muy felices y nos deseamos lo mejor, pero permitidme que discrepe. Para comer con mi familia, no necesito que sea el día de Navidad; para desear a mis amigas lo mejor, no necesito que sea 31 de diciembre.
Estas líneas no son más que una reflexión en “voz alta” que he querido compartir y desde aquí, tal día como hoy, un día cualquiera, un 14 de diciembre os deseo tanto a los que creéis en la Navidad, como a los que no, que cada día de vuestra vida sea único e inmejorable.




